Buenas prácticas para crear campañas para combatir el trabajo infantil

Hoy es el último día de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil que se está celebrando en Buenos Aires, Argentina, desde el martes.
El éxito de las campañas sobre trabajo infantil que buscan la visibilidad de este problema, así como sensibilizar y luchar contra este problema, depende de varios factores.
Una misma campaña en múltiples países, con características diferentes, no tiene la misma repercusión. La forma en la que el gobierno y las autoridades se involucran en el combate contra el trabajo infantil, en la mayoría de acciones, marca el alcance del mensaje.
También la situación en la que se encuentra el país respecto al trabajo infantil es un factor clave para las campañas. No es lo mismo incidir en una sociedad donde el porcentaje de trabajo infantil es cercano a cero que en un país donde uno de cada seis niños trabaja.
Con el objetivo de apoyar las definiciones de campañas para lograr los mejores resultados en la lucha contra el trabajo infantil, compartimos diez buenas practicas:

1. Elaborar un plan de campaña: En un mundo cada vez más complejo, tecnológico y global es necesario entender y tener en cuenta todas las dimensiones cuando se pone en marcha una campaña.
En un primer paso, antes de crear la campaña, se debe analizar el entorno en que se van a realizar las acciones. A partir de ese estudio, fijar unos objetivos a corto y largo plazo, y seleccionar las acciones más adecuadas para lograr esos objetivos.
Un plan debe tener un horizonte temporal, ya que se realiza para operar en un futuro, más o menos, inmediato. De ahí que el plan de campaña deba plantear los criterios básicos tanto de la comunicación externa como interna.
2. Definir bien el objetivo que se quiere lograr: Relacionado con el plan de campaña, se debe plantear de forma coherente el objetivo u objetivos que se quieren alcanzar. Cuanto más concreto, mejor se pueden plantear las acciones para su consecución.
La concreción de un objetivo se puede plantear tanto de forma cuantitativa como cualitativa. No es lo mismo plantear el objetivo como “acabar con el trabajo infantil en el mundo” que “reducir en un 5 % el trabajo infantil en una determinada localidad”. Lo mismo sucede con los objetivos de campañas.
3. Orientar los trabajos a un escenario: Como ha mostrado el análisis realizado en este trabajo sobre las campañas, uno de los problemas del alcance de las mismas es poder determinar el lugar de actuación.
La mayoría de países presentan notables diferencias en los índices de trabajo infantil y la percepción del mismo. Esto hace que el contenido de las campañas no pueda ser el mismo ante contextos tan diferentes.
Llevar a cabo acciones mundiales de sensibilización y comunicación no suelen tener el éxito esperado. Las campañas deben aunar esfuerzos y recursos de una forma lógica y efectiva.
4. Estudiar bien el público al que se dirige el campaña: Al igual que realizar el análisis del contexto permite delimitar la localización de las campañas, esto también permite focalizar el público al que dirigirse.
De la misma forma que se comentaba en el anterior punto, no se puede sensibilizar a todos los tipos de públicos de la misma forma. No es lo mismo realizar campañas para familias donde el porcentaje de niños que trabajan es alto, que orientar una campaña a públicos donde se quiere incidir en un consumo responsable de productos.
5. Innovación y sostenibilidad: Las sociedad avanzan y las formas de comunicar también. Por eso no se pueden llevar a cabo siempre el mismo tipo de campañas.
Las campañas de comunicación y sensibilización deben innovar, adaptarse a los tiempo y, sobre todo, adaptarse al público al que se quiere llegar. Esto también se debe plantear en el análisis previo a la elaboración de la campaña.
Si el objetivo es una sociedad en la que el índice de inclusión de la tecnología es alto, se deberá apostar por este tipo de fórmulas comunicativas. Si el objetivo es una sociedad menos tecnológica pero con un papel más importante en las cuestiones sobre el trabajo infantil, habrá que utilizar formulas más sostenibles.
6. Alianzas: Naciones Unidas, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, marca que “para que una agenda de desarrollo sostenible sea eficaz se necesitan alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Estas alianzas inclusivas se construyen sobre la base de principios y valores, una visión compartida y objetivos comunes que otorgan prioridad a las personas y al planeta, y son necesarias a nivel mundial, regional, nacional y local”.
El éxito de una campaña, en la mayoría de casos, está marcado por la unión de diferentes organizaciones y organismo. Las alianzas dan impulso a las acciones de comunicación y producen un alcance mucho mayor.
Cuantas más personas, entidades, organizaciones, etc. estén involucradas en un fin, más posibilidades hay para conseguirlo. Por eso, las alianzas son indispensables en los temas de desarrollo.
7. Valorar las opiniones: Se debe tener en cuenta la voz de las personas. No se pueden crear campañas dejando a un lado a las personas que se quiere sensibilizar.
Por eso, en el momento de plantear una campaña de comunicación o de sensibilización, la opinión de las personas involucradas en el problema puede dar ciertas claves sobre cómo plantear las acciones a desarrollar.
Es preciso contar con los grupos, asociaciones, colectivos involucrados en el trabajo infantil para crear las campañas. Elaborar un plan, dejando a un lado a las personas implicadas puede determinar la falta de éxito de la campaña.
8. Involucrar a prescriptores: El trabajo infantil es un problema de todas las personas. Por eso, para alcanzar al mayor número de público posibles, es una buena práctica contar con personas conocidas, referentes en ciertos sectores, para dar voz al trabajo infantil.
De esta forma, a través de un rostro conocido por numerosas personas, el mensaje alcanza más fuerza porque se le añade el factor confianza.
9. Tener en cuenta a todos los actores: En el trabajo infantil concurren numerosos públicos: familias, gobiernos, empresas, organizaciones, etc. Es necesario que todos estos públicos, o los más posibles, se involucren en las campañas de visibilización y sensibilización para acabar con el trabajo infantil.
10. Medir los resultados: La idea de una campaña no es hacer por hacer. Como se comenta desde el inicio de estas buenas prácticas, las campañas deben tener una razón, se tienen que fundamentar en un análisis y deben marcar unos objetivos sensatos. Y todo eso se debe medir durante el proceso de la campaña y al finalizar la misma.
Medir los resultados permite poner el foco en lo que ha funcionado y en lo que no, y así aprender y mejorar las siguientes acciones que se realicen de comunicación y sensibilización.

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